Verano extremadamente seco y caluroso, con noches sin viento, apacibles.

En argot taurino: Lleno hasta la bandera. Muchísima gente y  calles abarrotadas de vehículos aparcados; hasta el parque infantil en ocasiones se quedaba pequeño. Además del calor, la nota dominante han sido los problemas, mayores o menores, de salud que han aquejado a varios vecinos, así como los fallecimientos de Manuela en Barcelona, y Silvestre.

Y aunque estas cosas  suelen decirse al final, aquí queremos hacerlo desde el principio: Gracias a Vicente y Chus, a Manuel Domínguez, a Myriam, a Lara, a Diego y a Julián. Todos ellos nos prestaron apoyo logístico y técnico, así como intercambio de material, para lograr las más de1.500 fotografías que podrían ponerse en este reportaje. Espacio y mesura hacen que se reduzca a lo sustancial o razonable.

 La mayordomía de Gloria Castellano hizo que muchos, salvando cualquier dificultad, no quisieran faltar este año; y es que desgraciadamente y por distintas razones, se pierde, como otras tantas cosas, esta inmemorial costumbre. Menos mal que en los años 70 Eloy refundó la Cofradía para paliarlo.

El día 16 el grupo Mascapipas, de Pedro García Jaén, siguiendo la tradición y acompañado del alcalde fue hasta la casa de la mayordoma. Familiares y amigos la acompañaron hasta la Ermita para dar salida a la procesión de varas. La misa  mayor se concelebró con sacerdotes hijos del pueblo y párrocos de los vecinos. No podía faltar la plática entusiasta y vehemente de D. Patro, que estremece hasta los micrófonos, y por fortuna no faltó la participación del coro de jóvenes.

La bajada de la iglesia trascurrió hasta la estrenada casa de Gloria, donde Lucas dio el primer paso en honor de la mayordoma, bailando con ella una jota ante el Santo y ante su puerta.

Finalizada la procesión  todo el pueblo se concentró nuevamente ante la casa de Gloria  para el típico “bullón”; aunque este año hay que hablar de bullones, pues se celebraron dos. Elías había decorado y preparado previamente el lugar; banderas, mesas, sillas... que con  las variadas viandas en calidad y cantidad ofrecidas por los anfitriones, la música tradicional del incansable Pedro, la alegría general  con ganas de pasarlo bien, y la felicitación sincera a la mayordoma, hicieron que el bullón se alargase hasta bien entrada la tarde.

También vimos a Lorenzo, discreto como siempre, pero disfrutando de ver disfrutar a los demás, en especial a Gloria, y recibiendo el afecto de todos.

Las fotos han sido reducidas en calidad y tamaño; si alguien desea el original puede pedirlo en la dirección de correo.