Si alguna vez pasas por La Cabeza, la casa de Joaquina será tu visita obligada. Seas quién fueres allí encontrarás un viejo arca donde sentarte y compartir al calor del brasero la conversación y una pizca de cariño. Ella es en gran medida, parte de la historia viva de este pueblo

          Joaquina Sánchez García nació allá por los años 20 en La Cabeza, y desde entonces ha permanecido allí. Su infancia y juventud transcurrieron entre yugos y arados, ¡¡ aunque bien dicen que le gustaba la juerga, donde la hubiera !!.

          Acompañada de su hermano Germán, compartió con él en gran parte su labor de cartero. Cuando las comunicaciones no estaban desarrolladas como hoy en día, Joaquina caminaba antes del amanecer a la estación de tren de Fuentes; en el cruce se juntaba con el cartero de La Nava; el primero que llegaba si no podía esperar, ponía una piedra sobre el hito, para indicar al otro su paso. ¡Bién le hubiera venido un teléfono móvil de los de ahora.!

         Frios inviernos han curtido la piel de Quina durante toda su vida en La Cabeza, pero también el sol cálido del verano. Durante las fiestas de San Roque, su casa se transforma en trasiego y devenir del cura y colaboradores en busca de las llaves de tal o cual sitio, el mando de las campanas, el correo de la parroquia o incluso de los veraneantes mas despistados en busca de unas ramitas de perejil.

        Cada año después del verano y las fiestas, contemplando la marcha de todas las familias hasta el siguiente verano, Joaquina permanece allí esperando el otoño. Para nosotros es nuestra " San Pedro" particular, la portera de las entradas a nuestro cielo, La Cabeza.

AG



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